EL CAMINO A LA REVOLUCION. Ted Kaczynski.

 Una revolución no es una fiesta…

MAO ZENDONG [1]

Una gran revolución se está gestando. Lo que esto significa es que las condiciones previas necesarias para la revolución se están creando. Si la revolución se convierte en realidad dependerá del coraje, determinación, persistencia y eficacia de los revolucionarios.

La condiciones previas necesarias para la revolución [2] son estas: Debe haber un fuerte desarrollo de los valores que son incompaibles con los valores de las clases dominantes en la sociedad, y la realización de estos nuevos valores será imposible sin un colapso de la estructura existente de la sociedad.

Cuando estas condiciones están presentes, surge un irreconciliable conflicto, entre los nuevos valores y los valores que son necesarios para el mantenimiento de la estructura existente. La tensión entre estos dos sistemas de valores crece y sólo puede resolverse a través de la eventual derrota de uno de los dos. Si el nuevo sistema de valores es suficientemente vigoroso, resultará victorioso y la estructura existente de la sociedad será destruida.

Este es la forma mediante la cual las dos grandes revoluciones de la era moderna, la revolución Francesa y la revolución Rusa, se hicieron realidad. Solamente como un conflicto de valores se está construyendo (la revolución) en la sociedad actual. Si este conflicto se hace suficientemente intenso, dará lugar a la mayor revolución que el mundo haya visto.

1.”Crónica de una investigación sobre el movimiento campesino en Hunan” en Lecturas seleccionadas de los trabajos de Mao Tsetung [=Zengong]. Agencia de Lenguas Extranjeras. Pekín. 1971. Página 30. 2. Como lo he usado en este artículo, el término “revolución” significa un radical y rápido colapso en la estructura existente de la sociedad, producido de forma deliberada desde dentro de la sociedad más que por algún factor externo, y contrario a la voluntad de las clases dominantes en la sociedad. Una revolución armada, incluso una que derroca a un gobierno, no es una revolución es este sentido de la palabra a menos que barra la estructura existente de la sociedad en la que se produce la revolución.

La estructura central de la sociedad moderna, el elemento clave del cual dependen todos los demás, es la tecnología. La tecnología es el factor principal para determinar la forma en la que la gente moderna vive y es la fuerza decisiva en la historia moderna. Esta es una opinión expresada por diversos y doctos pensadores [3], y dudo mucho que varios historiadores serios pudieran encontrarse con quién se aventurase a estar en desacuerdo conmigo. Sin embargo, tú no necesitas depender de opiniones de expertos para comprender que la tecnología es el factor decisivo en el mundo moderno. Basta con mirar alrededor y verlo tú mismo. A pesar de las enormes diferencias que antes existían entre las culturas de los diferentes países industrializados, todos esos países están ahora convergiendo rápidamente hacia una cultura común y una forma común de la vida, y lo hacen a causa de su tecnología común.

Dado que la tecnología es la estructura central de la sociedad moderna, estructura de la cual depende todo lo demás, el fuerte desarrollo de los valores totalmente inconsistente con las necesidades del sistema tecnológico debería satisfacer las condiciones previas para la revolución.

Este tipo de desarrollo está teniendo lugar ahora mismo. Hace 50 años, cuando yo era un niño, la aprobación calurosa e incluso el entusiasmo por la tecnología era casi universal. En 1962 me había convertido en hostil hacia la tecnología por mi mismo, pero yo no me atrevía a expresar mi opinión abiertamente, pues en aquellos días casi todo el mundo suponía que sólo un chiflado, o tal vez un predicador de los bosques del Mississipi, podría oponerse a la tecnología. Ahora sé que por aquellos tiempos había algunos pensadores que escribían críticamente sobre la tecnología. Pero era tan raro y tan poco escuchado que hasta que yo no tuve casi 30 años nunca supe de nadie más excepto yo que se opusiese al progreso tecnológico. Desde entonces ha habido un profundo cambio en las actitudes de la gente hacia la tecnología. Por supuesto, la mayoría de la gente en nuestra sociedad no tienen una actitud hacia la tecnología, porque nunca se han molestado en pensar acerca de la tecnología como tal.

3. Karl Marx mantenía que los medios de producción constituyen el factor decisivo para determinar el carácter de una sociedad. Pero Marx vivió en un tiempo en el que el principal problema al que se aplicó la tecnología fue al de la producción. Debido a que la tecnología ha resuelto de manera tan brillante el problema de la producción, la producció ya no es el factor decisivo. Más críticos actualmente son otros problemas a los cuales la tecnología es aplicada, como el procesamiento de la información y la regulación de la conducta human (p.ej: a través de la propaganda). Así la concepción de Marx del poder de determinación del carácter de una sociedad debe ser ampliado para incluir toda la tecnología y no sólo la tecnología de la producción. Si Marx estuviera vivo hoy, él sin duda estaría de acuerdo.

Si la industria de la publicidad les eñseña a comprar nuevos Tecno-trastos, entonces ellos van a comprarlos y a jugar con ellos, pero ellos no piensan en esto. El cambio en actitudes hacia la tecnología ha ocurrido entre la minoría de la gente que piensa seriamente acerca de la sociedad en la cual ellos viven. Por lo que sé, casi toda la gente reflexiva que sienten entusiasmo por la tecnología son aquellos que pueden beneficiarse de alguna manera, como científicos, ingenieros, ejecutivos de las corporaciones y militares. Un número mucho mayor de personas se muestran cínicos acerca de la sociedad moderna y han perdido la fe en sus instituciones. Ellos ya no respetan un sistema político en el que el más despreciable de los candidatos puede ser vendido con éxito al público mediante sofisticadas técnicas de propaganda. Son despectivos respecto a las industria del entretenimiento electrónico que nos alimenta de basura. Ellos saben que los escolares están siendo drogados (con Ritalin, etc.) para mantenerlos dóciles en las aulas, saben que las especies se están extinguiendo a un ritmo anormal, que la catástrofe medioambiental es una posibilidad muy real y que la tecnología nos está impulsando a todos hacia lo desconocido a una velocidad temeraria, con consecuencias que pueden ser totalmente desastrosas. Pero debido a que no tienen esperanza en que el gigante tecnológico pueda ser detenido, han crecido apáticos. Ellos simplemente aceptan el progreso tecnológico y sus consecuencias como males inevitables, e intentan no pensar nada sobre el futuro.

Pero al mismo tiempo hay un número creciente de personas, especialmente los jóvenes, que están dispuestos a observar el carácter atroz de lo que el sistema Tecno-Industrial está haciendo con el mundo. Ellos están preparados para rechazar los valores del sistema Tecno-Industrial y reemplazarlos por otros nuevos. Están dispuestos a renunciar a la seguridad física y a la comodidad, los juguetes de los estudios Dysney, y el resto de fáciles soluciones para todos los problemas que la tecnología provee. Ellos no necesitan el tipo de estatus que proviene de poseer más y mejores objetos materiales que un vecino. En lugar de estos valores espiritualmente vacíos, están dispuestos a abrazar un estilo de vida moderado que rechace el obsceno nivel de consumo que caracteriza al nivel de vida Tecno-Industrial; son capaces de optar por el valor y la independencia en lugar de la servidumbre cobarde del hombre moderno, y sobre todo, están dispuestos a desprenderse de la idea tecnológicadel control humano sobre la naturaleza y reemplazarla con la reverencia por la totalidad de la vida en la Tierra-libre y salvaje como fue creada a través de cientos de millones de años de evolución.

 ¿Cómo podemos utilizar este cambio de actitud para sentar las bases de para una revolución? Una de nuestras tareas, obviamente, es ayudar a promover el crecimiento de los nuevos valores y difundir ideas revolucionarias, que alentará a la oposición activa al sistema de technoindustrial. Sin embargo, la difusión de ideas, por sí misma, no es muy eficaz. Tenga en cuenta la respuesta de una persona que está expuesta a las ideas revolucionarias. Asumamos que él o ella es una persona reflexiva que se enferma escuchando o leyendo sobre los horrores que la tecnología guarda para el mundo, y se siente estimulado y esperanzado en el aprendizaje de qué mejores, y más ricas, formas satisfactorias de vida son posibles. ¿Qué sucede después? Tal vez nada. A fin de mantener un interés en las ideas revolucionarias, las personas tienen que tener la esperanza de que esas ideas en realidad puedan llevarse a la práctica, y necesitan tener la oportunidad de participar personalmente en la realización de estas ideas. Si una persona que ha sido expuesta a las ideas revolucionarias no se le ofrece nada práctico que puede hacer en contra del Tecnosistema, y si nada importante está pasando para mantener viva la esperanza, esta persona probablemente pierda el interés. La exposición adicional al mensaje revolucionario tendrá cada vez menos efecto en ella por más veces que se repita, hasta que finalmente se convierte en completamente apáticos y se nieguen a pensar más allá acerca del problema de la tecnología. Con el fin de mantener el interés de la gente, los revolucionarios tienen que mostrarles que cosas están sucediendo, cosas importantes, y tienen que dar a la gente la oportunidad de participar activamente en el trabajo hacia la revolución. Por esta razón, un efectivo movimiento revolucionario es necesario, un movimiento que sea capaz de hacer que las cosas sucedan, y que las personas interesadas pueden inscribirse o cooperar con el fin de tener una parte activa en preparar de la forma en preparar el camino a la revolución. Y a menos que el movimiento crezca mano a mano con la difusión de las ideas, las ideas resultarán relativamente inútiles. Por el momento, por lo tanto, la tarea más importante de los revolucionarios es construir un movimiento eficaz. La eficacia de un movimiento revolucionario no se mide sólo por el número de personas que pertenecen a él. Mucho más importante que la fuerza numérica de un movimiento es su cohesión, su determinación, su compromiso con un objetivo bien definido, su valor, y su persistencia obstinada. La posesión de estas cualidades, en un número muy reducido de personas pueden pesar más que la vacilación de la mayoría no comprometida. Por ejemplo, los bolcheviques nunca fueron una parte numéricamente importante, pero fueron ellos los que determina el curso que tomó la Revolución Rusa. Me apresuro a añadir que no soy un admirador de los bolcheviques. Para ellos, los humanos sólo tenían valor caja de cambios en el sistema tecnológico. Pero esto no siginifica que no podamos aprender lecciones de la historia de un efectivo movimiento revolucionario que no se preocupaba mucho acerca de la opinión pública. Por supuesto, un movimiento revolucionario no debe ofender al público mientras no haya una buena razón para ello. Pero el movimiento nunca debería sacrificar su integridad por comprometer sus principios básicos de cara a la hostilidad pública.

El servir a la opinión pública puede traer ventajas a corto plazo, pero a la larga, el movimiento tendrá su mejor oportunidad de éxito si se mantiene fiel a sus principios en lo bueno y en lo malo, no importa los impopulares que estos principios pueden ser, y si está dispuesto a competir contra el sistema en las cuestiones fundamentales, incluso cuando las probabilidades están en contra del movimiento. Un movimiento que retrocede o pacta (con el sistema, nota del traductor *) cuando las cosas se ponen difíciles es probable que pierda su cohesión o se convierta en un movimiento de reforma flojo y soso. El mantenimiento de la cohesión, la integridad del movimiento, y demostrar su valor, son mucho más importante que mantener la buena voluntad del público en general. El público es voluble, y su la buena voluntad puede tornarse en hostilidad y viceversa repentinamente.

Un movimiento revolucionario requiere de paciencia y persistencia. Podría ser que tuviera que esperar varias décadas antes de la ocasión para la llegada de la revolución , y durante estas décadas tiene que ocuparse de preparar el camino para la revolución. Esto fue lo que el movimiento revolucionario hizo en Rusia . La paciencia y la persistencia a menudo dan sus frutos a largo plazo, incluso en contra de toda expectativa. La historia proporciona muchos ejemplos de causas que parecían perdidas y que triunfaron al final debido a la persistencia tenaz de sus fieles, a su negativa a aceptar la derrota.

Por otra parte, el momento propicio para la revolución puede llegar inesperadamente, y un movimiento revolucionario tiene que estar bien preparado con antelación para aprovechar la ocasión cuando este llega. Se dice que los bolcheviques nunca esperaban ver una revolución en vida, sin embargo, debido a que su movimiento estaba bien constituido para la acción decisiva en cualquier momento, fue capaz de hacer un uso eficaz de la ruptura imprevista del régimen zarista y del consiguiente caos.

Por encima de todo, un movimiento revolucionario debe tener valor. Una revolución en el mundo moderno no será una fiesta. Será mortal y brutal. Usted puede estar seguro de que cuando el sistema tecnoindustrial empiece a romperse, el resultado no será la repentina conversión de toda la raza humana en niños de las flores. En cambio, diversos grupos competirán por el poder. Si los contrarios a la tecnología demuestran ser duros, serán capaces de asegurar que el desmoronamiento del tecnosistema llegue a ser completo y definitivo. Si los otros grupos resultan ser resistentes, puede ser que sean capaces de salvar el Tecno-Sistema y hacerlo funcionar de nuevo. Así, un movimiento revolucionario eficaz debe estar compuesto de las personas que están dispuestos a pagar el precio que exige una verdadera revolución: Deben estar preparados frente a los desastres, el sufrimiento y la muerte. Ya existe un movimiento revolucionario de lucha de clases, pero es de baja eficacia.

En primer lugar, el movimiento existente es de escasa eficacia, ya que no se centra en un objetivo claro, definido. Por el contrario, tiene una mezcolanza de objetivos definidos vagamente como el fin de la “dominación”, la protección del medio ambiente, y la “justicia” ( ya quiera significar esto lo que sea) para las mujeres, los homosexuales, y los animales. La mayoría de estos objetivos no son ni siquiera los revolucionarios. Como se señaló al principio de este artículo, una condición previa para la revolución es el desarrollo de los valores que se puedan realizar sólo a través de la destrucción de la estructura existente de la sociedad. Pero, por poner un ejemplo, los objetivos feministas como la condición de igualdad para las mujeres y poner fin a la violación y el abuso doméstico son perfectamente compatible con la estructura existente de la sociedad. De hecho, la realización de estos objetivos, incluso haría que el sistema Tecno-Industrial funcionara más eficientemente. Lo mismo se aplica a la mayoría de los objetivos de los “activistas”.

En consecuencia, estos objetivos son reformistas. Entre otros tantos objetivos, el verdadero objetivo revolucionario es la destrucción del sistema Tecnoindustrial en sí mismo, para así evitar que el movimiento se pierda en la confusión. Para que la revolución se convierta en realidad, es necesario que deba surgir un movimiento que haga una clara autoidentificación, y se dedique exclusivamente a la eliminación del Tecnosistema. No debe ser distraído por objetivos reformistas tales como la justicia para este o aquel grupo.

En segundo lugar, el movimiento existente es de escasa eficacia, porque demasiadas personas que están en él los están por las razones equivocadas. Para algunos de ellos, la revolución es sólo una vaga e indefinida esperanza más que un objetivo real y práctico. Algunos tienden a preocuparse más de sus propias y especiales quejas que con el problema global de la civilización tecnológica. Para otros, la revolución es sólo una especie de juego al que ellos juegan como una salida para sus impulsos rebeldes. Para otros, la participación en el movimiento es pura egolatría. Compiten por sus “status”, o bien por escribir “análisis” y “críticas” que sirven más para alimentar a su propia vanidad que para promover la causa revolucionaria.

Para crear un movimiento revolucionario eficaz, será necesario reunir a la gente para los cuales la revolución no es una teoría abstracta, una fantasía vaga, una simple esperanza para un indefinido tiempo futuro o un juego para dar salida a sus impulsos rebeldes, sino una realidad, definida, y un objetivo práctico para trabajarlo de un modo práctico.

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“Perseguís a la gente de quien dependéis, preparamos vuestras comidas, recogemos vuestras basuras, conectamos vuestras llamadas, conducimos vuestras ambuláncias, y os protegemos mientras dormís, así que no te metas con nosotros.”

Tyler durden


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