Llamado a la memoria ancestral.

baraka

Somos la ardiente llama que quema las mentiras.

¿Que ha pasado con esos guerreros concientes de su relación con la tierra, de la necesidad de ser parte de ella, de tomar tan solo lo necesario y hacer parte su vida los ciclos más antiguos jamás estudiados?

¿Desde que momento dejamos de sentirnos relacionados con nuestra madre, parte de ella, uno en la mutua relación, todos en la supervivencia? Hemos caído en el segundo estado de desarrollo, dejamos de sentirnos identificados con nuestra madre, tal cual lo hacemos como niños de pecho y hemos pasado a una eterna adolescencia y rebeldía aun no desarrollada, somos parte de quienes por capricho, hemos rechazado todo lo que sea cercano a nuestra madre y como acto de rebeldía, atacamos todo lo que se le asemeje.

¿Somos parte de quienes palpitan ritmos sintetizados y arrastran como idiotas toneladas de acero por solo sentirse fuertes, o queremos ser parte de eso que fuimos en los tiempos de la tierra oscura, maduros como guerreros, reconocidos como parte del todo, pero ya más fuertes, grandes y valientes?

Nuestra relación se ha curtido por el paso de los años, ya no somos los hijos de la madre tierra, sino los hermanos de la civilización, su sustento y el reflejo de su rebeldía contra su madre.

Ya es tiempo de madurar, de transformarnos en guerreros altivos, fuertes y orgullosos, participes de nuestra propia existencia, ya que no somos ajenos a lo demás y ellos no son de diferente materia que la nuestra, somos la tierra y ella esta en nosotros en una incontrolable mutación e interrelación de necesidades, intereses y espacios, no seremos hijos de guerreros que han dado su sangre en una guerra aun palpable, no somos hijos de quienes han sido arrancados de una tierra entendida como propia, somos los eternos extranjeros, los sin nada, los sin pueblo, pero somos parte al igual que todos, de esa naturaleza salvaje que en tiempos aun mas lejanos nos hermanaba y nos hacia parte del mismo respiro.

Algún día fuimos los salvajes de la tierra, de todas las tierras, bailábamos con pumas, lobos cóndores y elefantes, éramos hermano de la ballena, el coipo, y el piden y aunque no recordemos quienes fuimos, nuestros nombres y nuestro idioma, ya es momento de volver a respirar salvaje, y ser parte de esa esencia rebelde que recuerda que fue un niño de pecho, que amo y vivió solo por su madre, que nació de sus entrañas, y que después de haberse alejado de ella, a madurado y vuelve con la frente en alto, los ojos llenos de sangre y los puños apretados, caminando de frente, atacando sin miedo, la tierra de los pueblos de cemento, árboles de metal y ríos de sangre.

Que esa rabia, memoria y resistencia, que ha regado la tierra por milenios vuelva a resurgir, y que como salvajes volvamos a reclamar nuestro espacio, haciendo la guerra a todo lo que no se enfrente ante la tierra con sus manos desnudas y su espíritu altivo.

Haremos arder forestales e hidroeléctricas, seremos el miedo de quienes con sus lujos no han hecho olvidar quienes somos.

Somos el ardiente fuego que quema las mentiras.

Iniciativa por la ecodefensa.-Salvajes de un tiempo Sin Bosques.-


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