De la posibilidad de ya no luchar ni resistir más: Notas para acabar con la existencia.

Anónimo.

1

 

Affectus, qui passio est, desinit ese passio simulatque eius claram et distinctam formamus ideam.

La emoción, que constituye sufrimiento, deja de serlo tan pronto como nos formamos una idea clara y precisa del mismo.

Spinoza. Ética

 

Por más que leo, escribo y estudio me siento oprimido, consternado, marchito. Es tal el sentimiento de mi miseria que si mañana llegara a la fortuna, la pesadilla que me persigue no me abandonaría ni en dos años. No trabajo sino para recoger desprecios y maldiciones; quiere mi desdicha que en lugar de enseñar a los demás cosas que les diviertan y plazcan, no tenga para decirles sino tristes verdades, que harán se me odie y escarnezca. Mas, nada se de otra cosa… Esto le escribía Pierre Joseph Proudhon a un amigo hace más de 140 años, desconfiado y casi superado por la realidad que le tocaba vivir. Podría pensar que el progreso, el desarrollo de la tecnología, el “avance” de la educación, el reformismo, las convulsiones y las luchas sociales, después de la muerte de Proudhon, son factores para considerar una elevación moral, espiritual o material de la vida de los individuos o los grupos humanos, sin embargo, 140 o mas años después, las condiciones de existencia y las relaciones sociales, no han sufrido un quiebre tal que pueda afirmarse que “todo ha cambiado”. El sufrimiento, la desesperanza, la apatía, la tristeza, la angustia, la ansiedad, el desarraigo, la inadaptación, la violencia, la desmotivación, continúan siendo aspectos de la vida que no (me) son posibles erradicar, como no se puede apartar el camino hacia la muerte. Este estado es tal, que es esa misma i-realidad, esa existencia invertida, la que lleva a plantear la posibilidad de ya no luchar ni resistir más, de continuar la ruta del desamparo y buscar la negación de la existencia.

2

El suplicio diario de ver cuerpos mutilados por relaciones cosificadas, cuerpos expuestos como imágenes estereotipadas, cuerpos utilizados solo como forma de placer, amantes libres–vivientes esclavizados, ha retrotraído toda instancia de respeto, empatía o simetría entre los individuos, convirtiendo nuestros contactos en mera satisfacción de intereses y pretensiones vacíos de todo contenido mayor. El culto o deporte erotista desmedido de nuestra cultura (y también de lo que se ha planteado como una visión  contracultural o subversiva-sexual), del mismo modo que el puritanismo, aunque por un camino diferente, ha desvinculado el sexo del aprecio, debilitando de este modo su potencia originaria, abriendo la puerta al fracaso, al miedo, a la frustración y al desencanto.

Asistimos, hoy en día, a la trivialización de lo carnal. La sexificación absoluta de la vida moderna es pobre y superficial como erotismo, y por eso el sexo se ha vuelto cada vez mas obsesivo, pero al mismo tiempo cada vez mas banal y brutal, cada vez mas omnipresente y cada vez mas insignificante.

Aquella habla de sexo cuando quiere, este de camaradería amorosa, esta otra de aborto libre o legal, aquel de amor libre, mientras la vida gira en torno a la pauperización constante y a la sumisión a los parámetros estéticos, culturales y mentales del otro estereotipado. De una u otra forma el otro vive en mi, yo ya no vivo, ni soy para mí. Ya sea por la dominación masculina que, por ejemplo,  a convertido a los sujetos (obviamente con mas fuerza a la mujer) en objetos simbólicos, o por las relaciones de dependencia que tendemos a forjar, el juego de lo aparente a pasado a ser la parte constitutiva mas importante de nuestro ser, tanto así que domina y determina nuestra existencia (de ahí el deseo constante de llamar la atención y de gustar) haciendo de nuestra imagen algo que esta fuera de nosotros mismos, que nos controla y alarga la distancia entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos mas objetivos. Privado de mi verdad interior, aquella según la cual debiera vivir, me enfermo, me entristezco y me pervierto.

Estas formas extremas de alienación simbólica, hacen de nuestra existencia un calvario constante, una preparación rutinaria para ser observado, usado y manipulado pasivamente, lo que viene a demostrar la perdida total de nuestra propiedad. Las categorías dominantes, de moda o belleza, culturales y económicas, impuestas por las grandes esferas del consumo o apreciables en nuestros supuestos iguales que, falsamente, intentan superar sus estados de extrañamiento personal, reafirman la complacencia de la estructura social que es reproducida una y otra vez. La posibilidad de vivir y experimentar mi propio cuerpo, mi propia existencia interior y exterior, no esta permitida por los parámetros establecidos de la identidad social universal y natural, ni por las diversas formas culturales o contraculturales que existen o puedan existir. Aun así, afirmamos y reafirmamos nuestra supuesta libertad, nuestro posible reencuentro. La imagen de libres se vende, hoy en día, en cualquier negocio o mercado, en cientos de páginas del Internet o en algún muro de la ciudad.

3

 

La pregunta real es si podemos obligar a cambiar al “mundo que refuerza nuestra incapacidad para cambiar”, hasta que resulte irreconocible.

John Zerzan. Psicología de masas del sufrimiento.

 

Tras años de dinamismo histórico la correlación de fuerzas entre los grupos sociales en conflicto permanente, ha tendido a diferenciarse tanto que ha hecho de los poderosos seres casi omnipotentes, y de los dominados, subalternos, marginados o como se les quiera definir, sujetos entregados a la contemplación pasiva de la sumisión en que se les mantiene. De esta forma es que llega el momento de plantear la necesidad de ya no luchar, ni resistir más, dirigirse al cese de nuestra existencia, totalmente desesperanzados y desconfiados de las capacidades de las clases, grupos, partidos políticos, vanguardias o individualidades, que plantean la posibilidad de una nueva sociedad, de un cambio de fondo de las estructuras que, día a día, incrementan, sin cesar, su hegemonía, su control, en nuestras mentes, en nuestros cuerpos y en los espacios físicos.

Los niveles de hipocresía presentes, hoy en día, en la sociedad han conducido a que cualquier pretensión de transformación radical de esta misma y de su cotidiano no sea más que un momento de su falsedad permanente. La “religión de  los hambrientos”. La  noción del cambio, sin fundamento histórico o representación en la realidad, conduce a su mantención de esta como noción y no a su elevación a la categoría de concepto.

La imposibilidad de mantener el enfrentamiento en el espacio-tiempo, ha hecho de la manifestación antagonista una expresión totalmente desviada de sus objetivos iníciales, configurándose hacia una conmemoración momentánea en donde los individuos actuales, el ser presente, se ve impotente de introducir sus soluciones materiales e ideológicas en el mundo. Me hipnotizo al ver alzarse a mí alrededor la más extrema maquinaria de control-represión, que me lleva directamente al descorazonamiento. En este contexto nos deslizamos todos en conjunto -revolucionarios o no- en un pozo de vaga crítica, apenas realzada por nuestro necesario anarquismo, para hacer florecer la protesta general contra todo cuanto se hace, y en el nombre de todo cuanto creemos que seria preferible realizar.

4

 

Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos

Fedor Dostoievski

 

El estado de escisión del individuo hace cada día más inoperante la vida y la posibilidad de rescatar las relaciones sociales de la trampa tendida por la deshumanización y los especuladores de hombres. El tedio constante, el no sentirse a gusto con nada ni con nadie, es síntoma de un doloroso desgarramiento con el espacio y con el otro. Desprotegidos y sin esperanzas avanzamos cotidianamente hacia el dolor, el sufrimiento y a los mas angustiantes tormentos, pensando que en la diversidad prostituida se encuentran nuestros reencuentros, que en la crítica y el juicio agudo están los mas altos valores de la rebeldía y los cuestionamientos al sistema, pensando, ingenuamente, que en todo esto esta nuestra superación del sufrimiento. El dolor es insuperable, el mal que lo provoca, también. La existencia humana es irremediablemente absurda, la relación entre el ser humano y cualquier realidad existente, también. Extraño para mi mismo y para el mundo.

La esencia de este desgarramiento, de esta existencia escarnecida, se encuentra en la hipocresía, en la falsedad, con la que desarrollamos la vida. Intentamos hacernos creer que somos cada vez mas “libres y concientes”, por que participamos, por que, constantemente, se están abriendo posibilidades y oportunidades para desarrollar nuestra creatividad y nuestras “personalidades sociales” infectadas por los reflejos del otro, por que las autoridades están cada día mas cerca de nosotros, por lo que pueden sentir y trabajar por nuestros intereses, apoyando cuanta iniciativa artificial se ocurre a algún dandie-snob-critico-critico, amparando todo tipo de “orgías” sociales, en donde queda de manifiesto lo mas vil y miserable de aquella realidad separada. Las grandes ideas, hoy en día, están hechas a prueba de balas. Ciegas.

5

 

“Encuentro saludable estar solo la mayor parte del tiempo.  Estar en compañía, aun de la mejor, es un estado que pronto se vuelve fastidio y disipación. Me gusta estar solo. No encontré nunca un compañero más sociable que la soledad. …Un hombre, mientras trabaja o piensa, esta siempre solo, donde quiera que se halle. La soledad no se mide por las millas interpuestas entre uno y sus semejantes”.

Henry David Thoureau. Walden o la vida en los bosques

 

Como un ser no libre de coerción externa, amenazado, constantemente, por instituciones nacidas de la más implacable ficción, jerarcas, religiones, en fin, por la totalidad del mundo exterior, mi autenticidad especifica, mi unicidad, se encuentra vaciada, evacuada, en un otro del cual intento escapar. Todo, de esta forma, parece para mí ajeno, en el sentido más estricto del término, ni cercano, ni lejano, ni amigo, ni enemigo; al ser yo, cada vez me separo mas de ti y de lo que no soy verdaderamente para mi, al ser yo, ya no tenemos nada en común, ni separación ni hostilidad, ni mentira ni razón. En mi soledad completo la existencia negada, en mis sueños y reflexiones me vacio de pensamientos y palabras que no me pertenecen, que no tienen sentido ni significado. Al negar la existencia construyo mi yo propio.

 


About this entry