DESCUBRIENDO LAS RAÍCES DEL DOMINIONISMO: UNA ENTREVISTA CON JIM MASON

Jim Mason es un autor pionero en el tema de la liberación animal. En 1980, fue coautor de “Factorías Animales”, junto con Peter Singer, libro que sirvió para abrir los ojos de la sociedad ante las condiciones de las granjas factoría en los Estados Unidos. En 1993 Mason ve publicado su siguiente y polémico libro, “Un orden antinatural”. En “Un orden antinatural” se señalan las huellas del dominionismo de la humanidad en el advenimiento de la agricultura. Este sorprendente vínculo brinda importante información sobre las causas de la opresión en nuestra sociedad.

DESCUBRIENDO LAS RAÍCES DEL DOMINIONISMO: UNA ENTREVISTA CON JIM MASON

Traducido de Nocompromise.org

Jim Mason es un autor pionero en el tema de la liberación animal. En 1980, fue coautor de “Factorías Animales”, junto con Peter Singer, libro que sirvió para abrir los ojos de la sociedad ante las condiciones de las granjas factoría en los Estados Unidos. En 1993 Mason ve publicado su siguiente y polémico libro, “Un orden antinatural”. En “Un orden antinatural” se señalan las huellas del dominionismo de la humanidad en el advenimiento de la agricultura. Este sorprendente vínculo brinda importante información sobre las causas de la opresión en nuestra sociedad

En “Un orden antinatural” habla del dominionismo. ¿Qué es exactamente el dominionismo?

Es la visión mundial de la supremacía humana: la creencia u opinión en poder de una especie, el homo sapiens sapiens, a la que se le supone un derecho divino (una licencia concedida por Dios) para usar animales o cualquier otro ser viviente para su propio beneficio. Esta visión del mundo es aun mas fuerte en tradiciones occidentales, pero se ha extendido por Rusia, China, Japón y la mayoría del resto del mundo, al igual que nuestro industrialismo, consumismo y modernismo.
¿Cómo impactó el desarrollo de la “agricultura animal” en la relación de los humanos con los animales, la naturaleza y ellos mismos?
Antes de que la agricultura animal comenzase, hace 10.000 años, la gente consideraba a los animales fascinantes y respetables porque estaban vivos y eran activos, y se creía que albergaban muchas de las fuerzas y poderes de la naturaleza. Esa gente se sentía emparentada con los animales, quienes les hacían sentir parte del mundo viviente. La agricultura animal (o la esclavización de animales para beneficios humanos) echó todo eso a perder. Los animales fueron bajados a la fuerza de sus pedestales para comenzar a ser controlados, explotados, comprados y vendidos. Aquella sensación de parentesco fue reemplazada por el miedo, el asco y la alineación. La historia y “civilización” Occidental comenzó en el año 3.000 antes de Cristo en la tierra que ahora conocemos como Iraq, con guerras, esclavitud, desigualdad y subyugación de las mujeres.

¿En qué medida cree que esto está vinculado a cómo los seres humanos insensibilizados en la cultura occidental han pasado a tratar a los animales en nuestra sociedad?

Al 100%. No podríamos entender la actual crueldad con los animales si nos aferrásemos a esa sensación de parentesco y respeto por los animales de antaño. De este modo, las primeras sociedades agrícolas crearon un montón de mitos que les permitían seguir manteniendo la esclavitud animal y la subyugación de la naturaleza para la agricultura. Una serie de mitos a los que yo llamo “Misoteria”, literalmente (del Griego), odio a los animales. La misoteria se desglosa en todas las mentiras que día a día escuchamos acerca de los animales: Los animales son viciosos, peligrosos, astutos, amenazantes, malos… y siempre han de estar por debajo nuestro. La misoteria no solo nos desensibiliza, sino que nos da ideas erróneas acerca de los animales y la naturaleza.

¿Qué tipo de lecciones pueden aprender los activistas anti granjas factoría de la historia que trazas en “Un orden antinatural”?

Esa historia no es de gran ayuda solo para los activistas anti-granjas factoría, si no para todo el activismo por los animales. Nuestro movimiento es la lucha contra algunas antiguas tradiciones, y creo que es importante entender esas tradiciones desde sus orígenes. Mas específicamente, dos de los grandes temas de los derechos de los animales de hoy en día:

A) Las granjas de animales, su transporte, su matanza… son un 98% del sufrimiento de los animales, y de su asesinato. Si entendemos la historia, entonces también entendemos los mitos que nos venden desde el negocio agrícola. Y los activistas en otros temas deberían de entender que la esclavización de los animales para la agricultura es la madre de toda la opresión animal, porque instaló los mitos en los que se basa la visión dominionista.
B) La situación económica de los animales. Los conceptos occidentales de propiedad probablemente crecieron de la esclavitud animal de la antigüedad. Los animales fueron probablemente la primera forma de dinero, propiedad y riqueza. Por ejemplo: Capital, una palabra que define la riqueza, deriva de “capita”, que en latín significa cabeza; la riqueza de un grupo, como los primeros romanos, se medía por el número de cabezas animales que poseyesen. A día de hoy, los rancheros dicen cosas como, “Transportamos un par de cientos de cabezas al mercado ayer”.

¿Qué impacto tiene nuestra alineación con respecto a la naturaleza en la forma en la que vivimos, y qué tipo de problemas puede ello representar?

Demasiados para nombrarlos todos aquí, pero se podría empezar con el consumismo: la gente compra cosas como si no existiese el mañana, sin saber ni siquiera de donde provienen. La gente no es consciente de la inconmensurable industrialización de la tierra. Bajo el dominionismo, toda criatura viviente es consideraba un recurso, o una peste.
Por ejemplo, consideremos el problema del sexo y de nuestros cuerpos. Hemos adquirido una tradición de vergüenza y asco hacia estos aspectos de la vida porque nos recuerdan a nuestra época de lactancia, a la época en la que estábamos hermanados con los animales y la naturaleza. Negamos y distorsionamos los elementos mas esenciales de la vida humana para mantener esa distancia que hemos creado entre nosotrxs y el resto de las especies.

¿Hasta qué punto crees que el racismo, el sexismo, la homofobia y el colonialismo tienen sus raíces en el dominionismo?

El racismo crece de la misoteria (recordemos, el odio hacia los animales y la naturaleza). Transferimos nuestra misoteria a la gente a la que consideramos mas cercana a los animales y a la naturaleza que nosotrxs. El sexismo, o la supremacía del macho, es una variación de la cultura patriarcal inventada por las sociedades guerreras que dominaron el levantamiento de la civilización Occidental en el antiguo medio Oeste. La homofobia es uno de los subproductos de la cultura patriarcal, que cree que el apareamiento humano es tan importante que cualquier tipo de gratificación sexual no tiene cabida a no ser que se trate del macho eyaculando dentro de la hembra con el fin de crear una nueva vida. El colonianismo es dominionismo aplicado a otras personas en sus tierras. En sus primeros estados, los europeos denominaron a los nativos americanos, los africanos, la gente de las Islas Pacíficas y otros como “salvajes” y subhumanos (animales, en otras palabras). La misoteria de los europeos les aseguraba poder tratarlos como esclavos.

¿Qué les dirías a aquellxs activistas que luchan contra distintas formas de opresión de los humanos y sin embargo olvidan asuntos relacionados con los animales, por considerarlos irrelevantes?

Los animales son básicos para nuestra visión del mundo. La misoteria alimenta al racismo y promueve actitudes muy poco saludables en cuanto al sexo, el género y nuestros cuerpos. Los intelectuales han estado discutiendo el problema de la alineación y otras partes de la “Cuestión natural” durante un siglo y medio, sin hacer progresos porque siguen empeñados en cerrar los ojos a la cuestión animal. Simplemente no podemos llegar a un acuerdo en lo referente a la naturaleza sin llegar a un acuerdo sobre los animales, ya que los animales son un tema central dentro de la “Cuestión Natural”.

Si todas estas formas de opresión están relacionadas y tan sumamente integradas en nuestra cultura, ¿Cómo podemos hacer para crear una nueva ética que no esté centrada en el dominionismo?

Haciendo públicas las mentiras y deconstruyendo los mitos acerca de los animales, la naturaleza y los seres humanos. La ciencia puede ayudar muchísimo si la usamos como es debido, así que no nos neguemos a la ciencia. La ciencia nos ayuda a entender nuestra relación biológica, evolutiva y real con los animales. Por supuesto que esto asusta y enfurece a un montón de gente cargada de misoteria; consideran que es el peor insulto que se les compare y relacione con los animales. La ciencia también nos cuenta mucho sobre la realidad de las vidas de los animales, sus emociones, sus relaciones sociales y muchos otros aspectos que les habíamos negado históricamente, reservándolos únicamente para nosotrxs. La buena ciencia es la que expone las mentiras y los mitos acerca de la vida animal y humana que se han contado desde hace cerca de 100 siglos de esclavitud animal.
Exponer y destruir las mentiras y mitos sobre el mundo viviente, el cual nos incluye. Eso es lo que debemos hacer. Destruir todo esto es destruir la misoteria, la cual crea el dominionismo (llamémoslo simplemente supremacía humana) y mantiene el agujero existente entre los animales y los humanos.
Al mismo tiempo, debemos de reflexionar sobre nuestros hábitos y tradiciones, formados durante todo este periodo de cultura dominionista. Cosas como nuestro consumismo, el materialismo, nuestras ciudades en expansión, nuestro consumo desmedido de agua y energía, nuestro ímpetu por procrear (lo cual lleva a la superpoblación) y todo aquello que hacemos y está destruyendo los bosques, las costas, los ocenaos, la vida salvaje, la atmósfera, y un buen montón de especies no-humanas que habitan en este mismo mundo.
Si queréis tener un objetivo en mente, digamos que bajo mi punto de vista este sería darle al planeta una población humana y un impacto de consumo similar al que había en la víspera de la agricultura, hace 10.000 años: de cinco a diez millones de personas usando una pequeña cantidad de recursos biodegradables. Esa fue la última vez que las especies humanas vivieron mas o menos en equilibrio con el planeta y con las otras formas de vida. Por supuesto, nos gustaría llevar a cabo este cambio de manera humana y pacífica, sin quitar vidas. Simplemente valiéndonos de un control de natalidad bueno y efectivo , así como con una correcta gestión industrial.

¿Estarían las masas dispuestas a realizar este plan?, inténtalo y verás. ¿Qué demonios tenemos que perder?


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